Hacía tiempo que no lo preparaba y los 2, Marta y yo, teníamos muchas ganas. Hacía días, semanas tal vez, que mi mujer me estaba diciendo una y otra vez "Tengo que hacer risotto, tengo que hacer risotto".
A mi es un plato que me encanta y si cabe a Marta le gusta aún más. Hay que estar pendiente de él mientras lo haces, pero vale la pena el no tener que dejar de remover. Realmente está buenísimo, no se por qué no lo hacemos más a menudo.
Éste es un plato que no hago yo, así que os dejo instrucciones precisas sobre cómo hay que hacerlo. Es aquello de "dicta Marta, que yo escribo". Sin más, aquí os dejo esta receta de un risotto de champiñones que está como para acabarse el pan haciendo barquitos (léase mojando pan en el fondo del plato cuando ya casi no queda arroz).
Ingredientes
- 400 gr de arroz de grano redondo
- 1 cebolla
- 200 gr de champiñones
- 150 gr de queso Mascarpone
- 1 vaso de vino blanco
- 1 hoja de laurel
- 1,5 l de caldo de verduras
- sal, aceite
Elaboración
Picar la cebolla lo más fina posible, para no notarla después al comer.
Sofreir la cebolla unos minutos. Cuando esté transparente añadir los champiñones cortados a rodajas y seguimos sofriendo.
Pasamos todo a una cazuela y echamos entonces el arroz y rehogamos 1 minuto.
Echamos el vaso de vino y removemos hasta que se evapore.
Añadimos el laurel y cubrirmos lo justo con caldo de verduras y vamos removiendo continuamente. Cuando el arroz ha absorbido todo (o casi todo) el caldo volvemos a cubrirlo, y así hasta que el arroz está hecho.
Cuando quede 1 minuto para que el arroz quede hecho, incorporamos el queso removiendo e integrándolo con el arroz.
Se come enseguida, no hay que dejarlo reposar. Esto no es un problema, porque seguro que tenéis
¡unas ganas tremendas!










